Coche bomba de ETA provoca cuantiosos daños en el Aeropuerto de Barajas de Madrid.
Información publicada en GARA el 28 de agosto de 2001.
ATENTADO EN MADRID
La explosión de un coche-bomba provoca cuantiosos daños
materiales en el aeropuerto de Barajas
La explosión de un coche-bomba, poco antes de las ocho de la mañana, originó un agujero de más de treinta metros cuadrados en la segunda planta del aparcamiento de la terminal de vuelos estatales del aeropuerto de Madrid-Barajas. Una hora antes, un comunicante anónimo que dijo hablar en nombre de ETA, avisó a la DYA de cómo y dónde se iba a producir la acción. La explosión y el incendio posterior dañó a un centenar de vehículos estacionados. Fuentes del aeropuerto afirmaron que no fueron interrumpidas las operaciones de llegada y salida de viajeros y que se siguió funcionando «con normalidad».
GARA | MADRID
Un comunicante anónimo que habló en nombre de ETA avisó a las 7.00 de que un coche-bomba haría explosión una hora después en uno de los aparcamientos del aeropuerto madrileño de Barajas, como así sucedió. Las llamadas de advertencia fueron recibidas en la DYA y en los Bomberos de Donostia.
El comunicante precisó que el vehículo cargado de explosivos era un Renault 19 de color blanco que estaba estacionado en el aparcamiento de la terminal T-2. Tras ser alertadas, las fuerzas policiales procedieron a montar un dispositivo de seguridad, desalojando las instalaciones próximas y cortando los accesos por carretera al aeropuerto.
La explosión, que tuvo lugar instantes antes de las 8.00, provocó un gran estruendo, así como una humareda que se pudo observar en gran parte del área metropolitana de la capital española, sin que se registraran daños personales.
El inspector jefe de Bomberos del Ayuntamiento de Madrid, Juan Redondo, informó de que la deflagración provocó un agujero de entre 32 y 35 metros cuadrados en la estructura de la segunda planta del aparcamiento P-2 de la terminal de vuelos estatales y que, además, afectó a los forjados de la tercera y primera plantas. No obstante, indicó que los pilares «han aguantado bien, aunque habrá que hacer labores de consolidación».
Un total de 107 vehículos resultaron dañados de ellos una veintena quedó totalmente calcinada tanto a causa de la deflagración como por el incendio que se ocasionó posteriormente. Siete vehículos de Bomberos y 40 efectivos trabajaron en la extinción del fuego.
Los servicios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid retiraron unos 15.000 kilos de escombros de la zona afectada.
Los accesos a la citada terminal fueron cerrados al tráfico hasta las 9.15 y durante ese tiempo, los pasajeros afectados tuvieron que desplazarse andando y con el equipaje unos 150 metros hasta llegar a las dependencias de facturación.
Sin embargo, los controles fueron instalados de nuevo al sospechar la Guardia Civil de un Fiat Tempra con matrícula francesa situado en las proximidades de donde había estallado el coche-bomba. Tras proceder a una explosión controlada, se comprobó que era una falsa alarma.
Fuentes de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), señalaron a la agencia Efe que al mediodía el aeropuerto estaba funcionando «con normalidad» y que en ningún momento fueron interrumpidas las operaciones. A primeras horas de la tarde se instaló una oficina de información para que los afectados facilitaran los datos para reclamar las indemnizaciones.
Coche robado en GernikaPor su parte, el director general de la Policía, Juan Cotino, indicó que el vehículo contenía entre 40 y 50 kilos de explosivos, que había sido robado el 9 de agosto en Gernika y que llevaba matrícula falsa (M-2522-L), correspondiente a un Seat 127 que estaba dado de baja. Cotino hizo referencia al «coche-trampa» ya que, según dijo, explotó minutos antes de la hora anunciada.
En principio, las FSE barajan la posibilidad de que la acción haya sido realizada por un «comando itinerante», según señaló Efe, que añadió que las imágenes grabadas por las cámaras de vigilancia ubicadas en el aparcamiento están siendo analizadas por la Policía. Las mismas fuentes ligaron este atentado con el registrado el 26 de julio en el aeropuerto de Málaga, cuando otra llamada en nombre de ETA alertó de la colocación de un coche-bomba, que fue desactivado.
Las agencias de noticias recodaron ayer que el 6 de enero de 1997 ETA atentó en este aeropuerto, cuando fueron lanzadas cinco granadas. Tres de ellas llegaron a explosionar, aunque su impacto no llegó hasta las pistas. También indicaron que en 1979 explotaron varias bombas colocadas por ETA-pm en las consignas de Barajas y de las estaciones ferroviarias de Atocha y Chamartín, provocando la muerte de seis personas. ETA-pm acusó al Gobierno de UCD de no desalojar esas instalaciones, a pesar de los avisos previos, por «una decisión política».
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